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LOS
METALES TÓXICOS:
En
los últimos decenios varios entes gubernamentales para la
tutela de la salud y para la monitorización ambiental han
establecido que los metales tóxicos constituyen ya uno
de los problemas más graves para nuestro habitat. Estos
metales se emplean difusamente en la industria, en la agricultura,
en la producción y conservación de los alimentos.
Por
causa de la indiferencia y de la desinformación sobre el
argumento, estas sustancias son introducidas en el aire,
en el agua y en los alimentos y pueden ser absorbidas
del organismo humano.
Es
algo grave como, hoy, el estudio de los metales tóxicos
es ignorado en el aprendizaje y en la formación de la clase
médica y en la gran parte de los textos sobre la alimentación.
Uno de los motivos de este desinterés hacia los metales
tóxicos, como factores principales de enfermedades,
es la casi total falta de conocimiento de los médicos sobre
el análisis del cabello o mineraolograma.
Emplear
este instrumento para evidenciar la presencia de metales
tóxicos en el organismo, es un primer paso para lograr explicar
y resolver numerosas patologías porque la presencia de metales
no adecuados, o en cantidad excesiva puede causar notables
disfunciones fisiológicas.
Ha
sido comprobado, hace decenios de empleo, que
los materiales taquiónicos (a punto cero) tienen
la capacidad de favorecer la eliminación de los metales
tóxicos del organismo.
Estos
materiales, componiendo las moleculas de agua juntas en
"cluster", logran favorecer la eliminación de los metales
tóxicos que de otra manera se quedarían confinados. Más,
la energía a punto cero, contrasta
lo dañoso que son las frecuencias de estos metales.
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